lunes, 29 de marzo de 2010

Alto Rendimiento en el Desempeño Organizacional

Al formular este artículo afirmamos que es posible trasladar el concepto “alto rendimiento”, que generalmente proviene del campo deportivo, a la práctica laboral. Para facilitar esta apropiación se requiere contestar la pregunta ¿Qué significado le atribuimos al “alto rendimiento”? Algunos de nosotros podríamos relacionar el alto rendimiento con ideas tales como: - Trabajar más y mejor - Ser muy eficiente - Obtener mayor resultado comparándonos con otro Dichas ideas provienen de las prácticas que observamos en los entrenamientos de personas u equipos que desarrollan actividades deportivas o culturales (aquí ya surge una extensión del concepto) de alta competencia, ejemplos de ello son: los tenistas, remeros, bailarines clásicos, nadadores, trapecistas, equipos de fútbol, rugby, básquet, etc, etc. Todos ellos se inscriben en el paradigma que propone: “jugar el juego cada día mejor”. Se requieren competencias técnicas y habilidades. Algunas son naturales, producto de dones y talentos recibidos con los cuales podremos acceder a ciertas metas u objetivos. Así se segmentan diferentes categorías de competición para cada actividad. En el futbol, por ejemplo, las categorías se nombran con las letras A,B, C o D. Con esta observación apreciamos que es posible obtener el campeonato de la categoría C con un desempeño de alto rendimiento. Sin embargo, este alto rendimiento de la categoría C no alcanza para ser competitivo en la categoría A.

Otra comparación que nos parece válida es el caso de los deportes amateur que se profesionalizan, el rugby es un caso enigmático. ¿Puede un equipo de rugby amateur alcanzar el Alto Rendimeinto? ¿Es el Alto Rendimiento sólo una característica de los llamados “profesionales”?
Nuestra opinión es que un equipo amateur puede alcanzar el Alto Rendimiento y que este no es patrimonio de los equipos o actividades profesionales.
De esta manera postulamos que  “alto rendimiento” es un concepto válido para desarrollar en todas las personas, incluso si nuestra opinión caminara en un sentido diferente al enunciado –y lejos estamos de ello- podríamos caer en la exclusión de personas con capacidades diferentes. Más importante que el desarrollo a máximo potencial de las competencias técnicas o de competencias algunas naturales y otras adquiridas (aprendizaje en la vida o en las universidades), es el desarrollo de las competencias genéricas. Estas últimas corresponden al área menos mesurable de las personas, son las actitudinales. También conocidas como vitales y mentales. Refieren a los hábitos de  acción y pensamiento. Algunos los denominan “mentalidad ganadora” “buena onda” “espíritu de lucha”, etc. Estas dimensiones humanas pueden elevar el rendimiento si dichos hábitos son buenos, es decir, conducentes con el propósito. Cuando se practican de manera sostenida o perseverante conducen a la práctica de virtudes o, de lo contrario pueden deformar el rendimiento si dichos hábitos son malos, es decir no conducentes con el propósito, convirtiéndose de esta forma en vicios. Quien o quienes deciden robar un banco pueden hacerlo con competencias técnicas (conocimientos), metas y objetivos bien claros, asimismo contar con actitud vital y mental (hábitos de acción y de pensamiento) que les permita llevar adelante la acción incluso con éxito, sin embargo no estarían utilizando el concepto de “alto rendimiento” con el cual nos identificamos. Se hace necesario convocar a la Conciencia. Cuando comenzamos a observar las consecuencias de nuestros actos, incluso de nuestros pensamientos aparece el sentido – órgano de la Conciencia- que nos conduce más allá de lo que está bien, nos apropia de lo que es correcto. Aquello que corresponde. Todos los seres humanos actuamos motivados por valores, nos mueve lo que valoramos, incluso sin distinguir si los valores contienen aprobación o rechazo moral. Al mismo tiempo existen actos que fundamentamos de manera ineludible cuando los apoyamos en principios universalmente aceptados, principios atemporales. Los principios a los que nos referimos son los que podríamos llamar: valores de la Conciencia. Son los que promueven el bien común, la libertad, el respeto, la justicia, la integridad, la contribución, la honestidad, el servicio.
Percibimos de manera más clara cuales son estos principios al vincularlos con lo que nos gusta que los demás practiquen con nosotros, con la forma en que deseamos ser tratados por otros. Cuando la Conciencia aparece, se enciende el faro, aparece la luz que guía nuestros actos y es así que nos acercamos al “alto rendimiento”. Este es el Alto Rendimiento que buscamos aplicar en el desarrollo organizacional para optimizar los resultados. Resumimos lo expuesto en el siguiente cuadro 
Como se desprende del cuadro entendemos los resultados como el conjunto integrado por las tareas que implementamos, la calidad de las relaciones que construimos y el desarrollo del si mismo. Esta mirada supera el enfoque individual, busca proyectarse en el conjunto o sistema organizacional y convertirse en cultura.
Con este paradigma los resultados pueden denominarse “abarcativos” y como tal “impulsores y receptores”. Al considerar la tarea de manera tridimensional (tarea individual, tareas de coordinación y tareas de reflexión y aprendizaje) ampliamos la zona tangible o “hard” de la función empresaria (metas, objetivos, acciones) para complementarla con la zona intangible o “soft” que busca desarrollar las competencias genéricas de la persona y la organización (hábitos de pensamiento y acción).
La resultante de este nueva Cosmovisión es la observación Consciente que proviene del estado de integración de la Conciencia individual y organizacional.
Esta aplicación resulta más atractiva cuando podemos aplicar la fórmula del mayor receptáculo de riqueza empresaria, el Capital Humano (CH).
Dicha fórmula se expresa CH = (Competencias + Compromiso) x Conciencia.
Al realizar un análisis de los factores intervinientes podemos observar el impacto que sobreviene cuando el factor Conciencia disminuye o tiende a cero. El resultante se ve fuertemente afectado.
Por el contrario si el estado Consciente de la persona física y jurídica se eleva, actúa como Multiplicador de Valor aunque las competencias y el compromiso se mantengan constantes. Cabe entonces preguntarse ¿cómo intervenir para maximizar los resultados? ¿Lo hacemos sobre las competencias técnicas y sobre las genéricas buscando entrenamiento intelectual, más formación y actualización? ¿Desarrollamos habilidades genéricas que eleven el compromiso vital y actitudinal?
Para avanzar en la respuesta a estos interrogantes que de ninguna manera son excluyentes veamos los componentes de la fórmula una vez más: todas las competencias (técnicas o genéricas) están directamente relacionadas con las habilidades y el conocimiento, estas capacidades se co-relacionan con las Inteligencias Física y Mental de las personas respectivamente.
El compromiso es un derivado de la convicción y esta se encuentra relacionada con la Inteligencia Emocional. Por último la Conciencia se deriva de la motivación trascendente y esta íntimamente ligada a la Inteligencia Espiritual.
Cuando estas cuatro capacidades (física, mental, emocional y espiritual) se hacen presentes nos encontramos en el paradigma de la persona completa (ver Fig. 1.1 abajo al lado derecho). De lo contrario cuando alguna de ellas no se moviliza (por omisión, desconocimiento o indiferencia) caemos sin saberlo en el paradigma de la persona incompleta (ver Fig. 1.1 lado izquierdo).
En ambos cuadros se detallan las principales características de estas posiciones. Uno u otro camino se convierte en cultura personal y organizacional. Analicemos este devenir de manera ascendente en el diagrama.
En relación con el paradigma que percibimos en el medio ambiente se asientan nuestros Modelos Mentales (lenguaje, cultura de contexto, historia personal y biología), inmediatamente los valores que sostenemos. Estos, como hemos señalado más arriba se encuentran directamente relacionados a la manera en que percibimos e interpretamos el mundo. La resultante de las interpretaciones genera en todos nosotros -e insisto- en el nivel organizacional, respuestas emocionales que se traducen en comunicaciones. Con estos criterios surgen a diario las respuestas condicionadas a los paradigmas que sostenemos y con ellos alcanzamos los logros.
La calidad de dichos logros, en ocasiones denominado éxito o fracaso, estará directamente ligado al proceso y este, al paradigma desde el cual se opera.
Jugar el mismo juego cada día mejor o más de lo mismo pero mejor, es un camino. Aprender a jugar nuevos juegos representa un abandono de la zona de confort que requiere paradigmas diferentes. Cabe entonces preguntarse ¿Cómo se hace? ¿Son nuevas competencias? La respuesta es no.
Se trata de “despertar” ¿A que? Al uso de Todas las capacidades humanas y en particular la Conciencia, la quietud, la única verdadera Inteligencia, la Fuente desde donde lo inmanifiesto se hace manifiesto.
Es fácil observar como las organizaciones luchan a través de sus gerentes de Recursos Humanos por acelerar los beneficios mediante la vía de consolidar el “paquete competitivo”, formado por la hélice: Competencias + Compromiso, le llamamos a ello “agregar valor”. Son como ya hemos mencionado tres inteligencias en desarrollo: la física (habilidad), la mental (conocimiento) y la emocional (compromiso). El uso o destreza en la aplicación de estas tres dimensiones define un hábito eficiente: hacer las cosas bien. Significa lograr hacer las cosas bien aunque aún sin mirar las consecuencias de dichos actos.
Es alcanzar el éxito sin medir el costo.
Vale la pena aclarar que no se trata de una mirada con tinte sólo moral, se busca detectar si por este nuevo camino la capacidad de generar otros resultados se incrementa, o si por el contrario se continua apegado a la “deriva de los resultados”. La deriva es una práctica que consiste en mirar el pasado y buscar predecir el futuro. Nuestra propuesta pretende abandonar el estímulo de predecir futuro reemplazándolo, por el entusiasmo de Crear Futuro.
Sólo cuando adicionamos Conciencia o desplegamos Inteligencia Espiritual es cuando alcanzamos un hábito Efectivo.
Alcanzar efectividad significa alcanzar el éxito que esta más allá del éxito.
                      

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viernes, 26 de febrero de 2010

Las emociones y sus efectos en el trabajo

¿Cómo inciden las emociones en la efectividad de nuestra tarea? ¿Cómo surgen? y ¿cuáles son las respuestas más favorables?

Plantearnos estas preguntas significa que previamente hemos detectado, hemos sido conscientes, de la presencia de las emociones y de su impacto en nuestro comportamiento.
Detectar que estamos alegres, entusiasmados, ansiosos, tristes, con bronca o apesadumbrados, desmotivados, melancólicos, etc, etc, representa un grado de autoobservación poco común en las personas.
En términos generales los seres humanos experimentamos las emociones, las actuamos y luego, cuando estamos en condiciones más apropiadas, reflexionamos sobre lo realizado.
De esta forma, evaluamos o somos evaluados, acerca de la efectividad con que llevamos adelante los acontecimientos y como consecuencia los resultados que hemos obtenido.
Ampliando esta perspectiva podemos afirmar que muy pocas personas se encuentran entrenadas para deducir el origen de sus emociones. Detectarlas, observarlas y elegir las respuestas representa un símbolo de autodeterminación que incrementa nuestra efectividad en las tareas que desempeñamos.
Las siguientes preguntas nos orientan sobre la clase de consciencia que poseemos sobre nuestros diálogos internos, es decir, los tipos de pensamientos o voces que la mente propone.
¿Qué siento en este momento? ¿A qué se debe que estoy sintiendo ansiedad? ¿La ansiedad que vivo es producto de una expectativa? ¿Qué expectativa poseo sobre el resultado futuro?
Mayoritariamente las personas no realizan estos cuestionamientos. Sus reflexiones se focalizan en la acción o reacción que cada emoción sugiere, es decir: si sentimos tristeza la vivimos, la experimentamos, produciendo un resultado que podríamos llamar “entristecido”, del mismo modo los resultados pueden verse influenciados por broncas previas alterando las relaciones humanas y creando tendencias de comportamiento distorsionado.
Para poder mejorar significativamente nuestro bienestar emocional, es clave un entrenamiento, una observación regular de las mismas, el desarrollo de la consciencia que permite darnos cuenta del movimiento en nuestro interior. El entrenamiento que conlleva un conocimiento o alerta consciente de las emociones que experimentamos, representa un avance significativo en el auto conocimiento y el desarrollo de habilidades conducentes para elevar la capacidad de respuesta efectiva en nuestro trabajo.
Guillermo Rodriguez
Otros links relacionados:
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martes, 9 de febrero de 2010

¿Cuáles son tus verdaderas prioridades en los tiempos de cambio?

Los cambios se están acelerando y cada vez hay menos certeza acerca de las prioridades profesionales y personales. Nos interésa mucho tu punto de vista:



Muchas gracias por tu participación!

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viernes, 11 de diciembre de 2009

Reflexiones sobre el Progreso y la Evolución como propósitos de nuestro Trabajo

¿Estamos realmente aportando a la Evolución con nuestro trabajo?
¿Puede haber Progreso sin Evolución? ¿Las herramientas del management nos orientan hacia el progreso con evolución?
Al considerar estas preguntas puede resultar de interés reflexionar sobre el modo que la sociedad post moderna (marketing, publicidad, etc) busca dar solución al sin número de requerimientos humanos. Se identifican en la vida diaria diferentes acciones orientadas al Progreso individual y social que interrogan sobre el contenido de la Conciencia Evolutiva como medio de sustentabilidad. Puede que el Ser –aquello que sos- no se encuentre presente en lo que Haces.


Como introducción a esta nota te comentamos que sobre el final del pasado mes de noviembre la Asociación Argentina de Marketing realizó la selección final y entrega de los premios Mercurio(1)
En la nota periodística el Presidente de la Asociación Guillermo Oliveto (2)( comparte con los lectores lo que denomina “Tiempos de Cambio”. Oliveto propone considerar los tiempos del marketing que se avecina como inscriptos dentro de un nuevo paradigma cuyos impulsores serían:
  • Progreso sustentable
  • Libertad responsable
  • Consumo eficiente
  • Conciencia Colectiva
Realizando un aporte desde Metainteligencia inscribimos estas propuestas en el marco de conversación –aún poco presente en los medios de prensa masivos- sobre la bifurcación de caminos que significa priorizar la atención al Progreso incluyendo o no la atención a la Evolución.
Proponemos reflexionar acerca de cómo estas dos vías de movilidad direccionan, condicionan y/o agregan motivación, bienestar y efectividad en aquello que realizamos con nuestro trabajo diario.
Veamos en primer lugar que entendemos como Progreso. Los avances tecnológicos de manera general y en particular en algunas disciplinas como: medicina, educación, seguridad pública, transporte, higiene social (cloacas, agua potable, energía renovable)y otros, se convierten en indicadores que incrementan el bienestar de la población en general. Se aumenta de esta forma el promedio de vida, se disminuye la posibilidad de epidemias o pandemias, se disminuyen tiempos de traslado a través del transporte público, se accede a formación educacional con facilidad creciente y también pueden reducirse –en algunos casos- los índices de contaminación, se mejoran la conservación y la calidad de los alimentos, etc. Denominamos el avance de estos factores como Progreso.
Más específicamente podemos señalar a este acontecer como: los efectos positivos del Progreso.
Sin embargo, al mismo tiempo, conocemos que la tecnología puede ser utilizada de manera semejante en un sentido opuesto al citado anteriormente. Surgen así los avances en militarización que producen más muertes con menor esfuerzo, explotaciones de recursos naturales de carácter intensivo sin evaluación de consecuencias futuras, y contaminaciones planetarias de gran escala como ocurre con el agua o situaciones más severas como las consecuencias ambientales negativas entre cuyos efectos se encuentra el calentamiento global.
La tecnología así descrita (en un sentido positivo o negativo) resalta las bondades y limitaciones de la Inteligencia Mental en los seres humanos.
Es un hecho que desde el acontecimiento histórico que dio lugar a la Revolución Industrial, la acumulación tecnológica es el modelo más efectivo que el Hombre ha encontrado como vía de acceso al progreso. Progreso es símbolo de acceso a bienes y servicios que brinden a las personas un bienestar creciente. Sin embargo a diario comprobamos que dichas aspiraciones son viables, de manera general, para un porcentaje creciente pero aún muy bajo de la población mundial.
Mientras unos millones avanzan otros cientos de millones tienen enormes dificultades y hasta sufren la imposibilidad de acceder generándose en todas partes del globo situaciones de injusticia con sus correspondientes reclamos. Se verifica de esta forma que la tecnología, como símbolo del progreso, facilita el acceso al bienestar y al mismo tiempo discrimina. La tecnología nos deja en ocasiones satisfechos y muy pronto –debido a su breve vigencia- nuevamente nos sentimos descolocados, nos atrasamos tecnológicamente y nos parece que quedamos fuera ¿porqué?
Según nuestro punto de vista el dominio exacerbado de la mente, que se manifiesta en la acumulación tecnológica y su cambio acelerado, no puede conducir a procesos armónicos o sustentables. Se requiere de otro componente que aporte equilibrio.
Es el momento oportuno de convocar a la Evolución y vale preguntarse:
¿Es el progreso acelerado un sinónimo de evolución? ¿Qué significa evolucionar? ¿Existe interés en evolucionar en un sentido más consciente? ¿Cambio o cambio acelerado es sinónimo de transformación?
Según las definiciones académicas evolución en los seres vivos significa cambios que se verifican de generación en generación.
Profundicemos siguiendo esta línea. Desde nuestra perspectiva los cambios de generación en generación pueden referirse tanto a aspectos cosméticos como profundos. Entre los primeros situamos a los cambios de aspecto físico, muchos de ellos provocados por cambios alimenticios. Ejemplos de esta particularidad son los aumentos de consumo en alimentación “chatarra” o en contrario las “ondas verdes” entre cuyos principales exponentes se encuentran los alimentos ecológicos. Cambio cosmético puede referirse también al acceso simple para informarnos. La web –como modelo- facilita el acceso a la información, sin embargo puede permanecer en el cambio cosmético cuando al mismo tiempo facilita la distorsión de valores esenciales. Así podemos prestar atención a como brotan los disvalores asociados con cierto tipo de información. Veamos otro ejemplo: se vive más tiempo, se envejece por más y más años, pero de igual modo se desvaloriza la vejez haciendo intentos desesperados por frenar “el paso de los años”. En el ejemplo la apariencia física se torna símbolo de cambio, de hecho es cambio cosmético o superficial.
En contrapartida a lo cosmético ¿Qué significa entonces cambio profundo?
Para responder invitamos al lector a visualizar un giro o -mejor aún- el atajo para cubrir un espacio relativamente corto entre la cabeza y el centro de nuestro pecho.
Según nuestra perspectiva, cambio profundo es transformación. Esta, genera Evolución Humana y significa el despertar de las inteligencias más hondas y clarividentes de que disponemos como especie. Es, en otras palabras, apertura de “corazón”.
Evolucionar, transformar, es encontrar el progreso sustentable y representa el re descubrir de la quietud. Quietud o Conciencia que se anida desde siempre, eternamente en nosotros.
Nos referimos al Ser. Lo que en verdad somos.
Asociar Progreso con Evolución es alinear la manifestación de lo que Es. Significa impregnar con lo inmanifiesto el mundo manifiesto. Significa acentuar la Sabiduría en la acumulación tecnológica.
Elevar nuestra condición Humana es Evolución profunda. Significa Ser en primera instancia. Encontrar nuestra identidad verdadera y promover la sabiduría que en ella se arraiga para impulsar el Hacer que todo Progreso requiere.
Trasladando estas apreciaciones al ámbito de nuestras tareas cotidianas proponemos identificar el Progreso con nuestros propósitos externos. Ellos simbolizan la materialización de las propuestas infinitas que se traducen de manera general como ofertas de productos y servicios.
Del mismo modo identificamos la Evolución con nuestro propósito interno. Significa encontrar la verdadera identidad, el Ser, la Fuente que es el origen y fin último de nuestro existir. Significa traer la Vida inmanifiesta, la inteligencia universal, al mundo manifiesto.
El Ser en el Hacer!!
(1) Esta información fue publicada por el diario La Nación en un suplemento del domingo 29 de noviembre dedicado al marketing.
(2) pág. 2 la Nación Marketing 29 de nov. 2009
Detalles acerca de la Consciencia aquí.

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martes, 13 de octubre de 2009

Las crisis económicas y la condición humana

El mes pasado en la versión on-line de La Nación se publicó una nota con el siguiente título:


Greenspan: "Una nueva crisis es inevitable".

"Cuando atraviesan períodos largos de prosperidad, los seres humanos tienen una capacidad insaciable de suponer que eso continuará", dijo el ex jefe de la Fed (Reserva Federal de los EEUU); "Eso siempre deriva en excesos especulativos". Asimismo conversando en Londres a través de la BBC agregó:

“Otra crisis financiera global es inevitable porque la naturaleza humana siempre deriva en "excesos especulativos" durante un período de prosperidad sostenida” o –añadimos- durante un período inverso de austeridad forzada.

Las afirmaciones entre comillas surgen de un ex funcionario que dimitió como responsable de la Fed luego de 18 años, período que incluye la etapa de 1991 a 2001 como uno de los ciclos de crecimiento económico sin interrupciones más largos en la historia moderna de EEUU.

Su trayectoria recientemente fue cuestionada y algunos analistas económicos notaron que fue durante la gestión de Greenspan en la Fed que se sembraron las semillas del crédito flexible y la burbuja inmobiliaria que contribuyeron a la crisis financiera que, según se entiende, está llegando a su fin.

Greenspan, quien defendió varias veces su actuación, dijo que todas las crisis financieras son diferentes, pero que tienen una fuente fundamental.

Los seres humanos "empiezan a asumir excesos especulativos, con las consecuencias que han marcado la historia del planeta básicamente desde el comienzo del siglo 18 y en el siglo 19", dijo y luego agregó "Es la naturaleza humana: a menos que alguien pueda encontrar la forma de cambiar la naturaleza humana, tendremos otra crisis".

Es a partir de estas conclusiones que nos parece conducente aportar la mirada que sostenemos desde Metainteligencia. Nos preguntamos pues:

¿La especulación que deriva en exceso es consecuencia de la naturaleza humana? ¿Se requiere cambiar la naturaleza humana?

Nuestra respuesta a ambos interrogantes es negativa.

Entendemos que la especulación es la resultante de un paradigma (modelo de interpretación de la realidad) que se fundamenta en la emocionalidad del miedo o en el sentimiento asociado: el temor.

Buscamos fundamentar porqué el miedo, el deseo y la especulación nos confunden acerca de nuestra naturaleza humana.

Los seres humanos especulamos y ello es debido a diversos tipos de temores, uno se hace más presente en la especulación financiera. Es el temor a no poder deducir o conocer lo que ocurrirá en el futuro y se lo conoce como incertidumbre. La incertidumbre no permite anticipar si ganaremos o perderemos y esto produce temor. El no saber qué ocurrirá y el desconocimiento de lo que podría ocurrir, generan interpretaciones que nos atemorizan por la dificultad en deducir un resultado que consideremos positivo.

Surge así el deseo de reducir la incertidumbre y con el será creciente la especulación. A mayor deseo por conocer el resultado de manera anticipada, a mayor deseo por reducir los riesgos o las pérdidas, mayor será la especulación. El sentido común nos dice que si hemos logrado satisfacer el deseo de conocer el rumbo de los acontecimientos, reduciendo así la incertidumbre, los temores tenderán a desaparecer.

Estos procesos se manifiestan particularmente en las cuestiones económicas y financieras ya que hoy por hoy son interpretadas como las que “aseguran el porvenir de las personas”. Se afirma consciente o inconscientemente el siguiente pensamiento: “Tener es existir”. Culturalmente se interpreta que tener es un modo idóneo para sobrevivir.

Si la mayoría de las personas interpretamos que nuestra existencia es dependiente de los bienes económicos y financieros, estos se transforman en bienes preciados y al mismo tiempo, en bienes escasos.

En este medio de cultivo es indispensable especular para “estar entre los ganadores” dejando de lado, ignorando, quien o quienes son los perdedores. De este modo se extienden dichas prácticas hasta la próxima “crisis”, momento en el cuál la especulación “es recortada”, se le quita de -alguna manera- al especulador parte de su acumulación hasta el inicio de un nuevo ciclo. Muchos otros –los que perdieron- no tienen “lo que recortarles” y simplemente padecen.

Cuando a través de la especulación ganamos, sentimos que hemos arribado a un puerto cercano a la felicidad y cuando perdemos sentimos que nos hemos alejado de aquel “puerto feliz”. El “deseo” de retornar se convierte nuevamente en un objetivo.

El deseo por ganar para tener y la especulación asociada encarnan lo que se conoce como sentirnos realizados y felices. Esta es una identificación falsa entre lo que somos y lo que tenemos u obtenemos.

Al mismo tiempo que se promueve e incentiva esta cultura “de tener” también experimentamos la transitoriedad de dicho “tener”. Conocemos que todas “las formas”, en particular las materiales y emocionales son efímeras.

Conocemos que el dinero es “circulante” que se gana, se pierde, se gasta, se devalúa. Conocemos que “las cosas” sean autos, ropas, casas, etc se deterioran, pasan de moda, se requiere renovarlas o cambiarlas. Es decir, todas las formas materiales, emocionales y aún la mayoría de las formas de pensar son efímeras y cambian, se modifican, con el paso del tiempo.

Como cuerpos físicos, es decir como formas materiales, también somos transitorios y efímeros. Sabemos que la muerte física está representada como una “forma que desaparece”, un cuerpo que se descompone.

Sin embargo, aún cuando el cuerpo físico experimente en la muerte una transformación de “su forma”, un cambio de estado, no por ello dicho cambio representa la muerte de lo que somos.

De a poco podemos acceder al origen de nuestra especulación esencial.

La especulación es un derivado del temor que surge cuando: desconocemos quiénes somos y por lo tanto desconocemos la verdad de nuestra naturaleza.

Es tiempo de reconsideración. Se requiere redescubrir quien en verdad somos.

Se revelará de este modo el origen de todas las especulaciones. Se conocerá hasta la razón de la mayoría de las maldades humanas: la inconsciencia acerca de quiénes somos.

Se revelará La verdadera naturaleza humana.

Cuando ello ocurra abandonaremos la ambición (deriva de la especulación) para acentuarnos en la contribución. Esta, es deriva de la Plenitud que proviene de nuestra Grandeza Humana.

Grandeza para contribuir, dar, aportar. Para ello se requiere primero descubrir la riqueza que existe en cada uno.

¡La Riqueza o Grandeza que convierte los actos Humanos en Plenos de Humanidad!

Desde Metainteligencia no promovemos una Humanidad Económica o empequeñecida sino que motivamos una Humanidad Humanizada Económicamente. Humanidad engrandecida por la capacidad de generar recursos suficientes que satisfagan las necesidades humanas, reemplazando la especulación que busca la satisfacción permanente de deseos que son inviables a todos.

Promovemos seres humanos que desarrollan su potencial consciente, sin especulación, manifestando lo que son, dando a conocer su identidad verdadera, compartiendo y complementando la plena diversidad.

Seres humanos con significado que se corporiza en el coraje de Ser quienes en verdad son.

El Ser en el Hacer promueve la economía de la realización humana sin especulación.

www.metainteligencia.com

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lunes, 10 de agosto de 2009

Metainteligencia: ¿Espiritualidad en los Negocios?

publicación en Ciudad.com:

¿Cuáles son los factores que maximizan la riqueza en las personas y en las organizaciones? Aquí, algunas claves para identificarlas.

metainteligencia con gente

Las organizaciones del trabajo se definen como: "Un conjunto de personas que interactúan para obtener resultados", de acuerdo con esta definición en la calidad de dichas interacciones o conversaciones se define la calidad de los resultados que dicha organización obtiene. Aspecto también conocido como "el aporte de valor que dicha organización genera".

¿Por qué entonces es importante tener en cuenta la espiritualidad aplicada a los negocios? "Porque el desempeño de las personas está íntimamente relacionado con el sentido de su aporte. Es decir, la forma en que cada uno se realiza como persona en lo que hace diariamente. Es así como se puede entender la diferencia entre "tener un empleo" o "realizar un trabajo". Sólo el desarrollo integral de todas nuestras inteligencias y en particular "la menos utilizada" pero la "más importante", es decir, la Inteligencia Espiritual nos puede elevar de manera que personas simples, sencillas, ordinarias lleven a cabo actos que se convierten en extraordinarios, es decir, plenos de humanidad", explica el ingeniero Guillermo Abel Rodríguez , con una Maestría en Coaching Organizacional.


Para el ingeniero, la Humanidad se puede medir por el nivel de compromiso, creatividad, confianza, etc, "Es un modo de Ser que contagia y promueve el hecho de abandonar el 'tener que trabajar' y salir de la obligación, para pasar a la cultura de 'querer lo que hago en mi trabajo', esto se conoce como Auto motivación", aclara Rodríguez, quien ya lleva más de 35 años de experiencia brindando workshops, capacitaciones y talleres dinámicos en empresas, procesos de consultoría, charlas a la comunidad y Coaching (entrenamiento) a personas y equipos de trabajo, identificando y removiendo los obstáculos de manera que éstos puedan alcanzar su máximo rendimiento.

Este análisis permite observar la importancia central que representa el Capital Humano (CH) en el desempeño de toda organización. "Desde Metainteligencia definimos dicho capital a través de la fórmula

CH (Capital Humano) = (Competencias + Compromiso) X Conciencia.

Cuando los clientes aceptan este enfoque se produce un cambio de paradigma. Se abandona la cultura de carencia o de recursos escasos para apreciar la abundancia en la que todos podemos desempeñarnos. Esto implica una transformación personal y organizacional que maximiza la generación de riqueza abarcativa. Se cambia la cultura del miedo por el entusiasmo, la ambición por la contribución, del mirar hacia fuera por el comenzar a valorar y reconocer el potencial propio. Este procedimiento eleva el nivel de Conciencia que es factor de Multiplicación del Capital Humano", sostiene el especialista.

Rodríguez recuerda que en sus comienzos como empresario pasó un largo tiempo considerando que su esfuerzo era válido si obtenía dinero, es decir, si producía utilidades. "Con el tiempo descubrí que ganar sólo dinero puede ser una forma de sentirse pobre humanamente. Sólo cuando reconocí, por medio de la Inteligencia Espiritual, cuál era la función que podía desempeñar al reconocer la riqueza subyacente en todo ser humano y cómo dicha riqueza me complementaba y enriquecía comprendí, cuál era el verdadero valor del trabajo, en este sentido recuerdo una frase movilizante del poeta Jalil Gibran: 'El trabajo es el Amor hecho visible'", reflexiona el ingeniero , autor del libro "Liderazgo y Espiritualidad, la eficacia esencial".

Las competencias humanas para cada función no admiten hoy en día discusión, cada cargo requiere de competencias técnicas y de competencias genéricas, con las primeras desarrollamos habilidades específicas para la tarea a desempeñar, en cambio con las competencias genéricas se busca desarrollar la capacidad de interactuar potenciando las capacidades individuales en el trabajo en equipo, el foco en el cliente interno/externo. "Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la conciencia se manifiesta con el desarrollo de la Inteligencia Espiritual, es esta inteligencia la que nos permite acceder al conocimiento no conceptual, a la sabiduría, es decir, al conocimiento que está más allá de la mente. Nace así la motivación Trascendente, es sólo este tipo de motivación la que logra que seres ordinarios alcancen resultados extraordinarios", explica el especialista.

Para Rodríguez, la Conciencia es fuente de quietud, de inteligencia universal que sólo es posible manifestar a través del ser humano. "Todos los seres humanos tenemos acceso a esta dimensión. La Conciencia es el espacio donde los seres humanos alcanzamos el estado de realización que nos lleva a convertir los actos humanos en plenos de humanidad. Se requiere para ello un regreso para descubrir lo que Soy. Un reencuentro con el Ser que soy. Es Ser en el Hacer", concluye.

Para quienes deseen obtener más información sobre la Metainteligencia, pueden visitar:
www.metainteligencia.com

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lunes, 3 de agosto de 2009

TENER O SER - ¿Cómo define la sociedad la identidad individual?

¿Cuál es el precio que se paga para obtenerla?

Desde Metainteligencia consideramos la respuesta a estas preguntas como relevantes a la hora de evaluar cuál es la calidad de vida por la que estás trabajando o cuál es el bienestar que impregnas en lo que haces a diario.

Ensayemos algunas probables respuestas a través de las siguientes reflexiones:

Los seres humanos en el siglo XXI nos encontramos realizando esfuerzos denodados para confirmar el sentido de lo que somos a través del Tener. La sociedad nacional y global afirma que alcanzarás cierto grado de realización a medida que cumplas los “sueños” y obtengas aquello que deseas tener o que se configura como apropiado a tu nivel socio económico. Si alcanzas ciertas metas o si obtienes aquellos bienes que te propones o proponen sentirás cierto grado de felicidad, podríamos decir resumiendo: te sentirás bien.

Si en cambio no alcanzas o no logras los bienes o metas te sentirás mal.

el_enemigo_en_el_espejo, quien soy, mirror

Lo que sentimos, es decir nuestros sentimientos, aquello que experimentamos como indicadores de lo que nos satisface o no nos satisface, se moverán de un extremo al otro.



Se moverán desde el andarivel del bienestar al andarivel de la frustración. Una suerte de cambio casi constante a través de la pista de atletismo que será un correlato dependiente con el éxito que “tenemos u obtenemos”. Tener u obtener alguna “forma” material, emocional o de pensamiento se puede transformar en confirmación, en validación para aquello que creemos ser.

Nuestra autoestima, es decir nuestra propia validación, aquello que confirma lo que somos o al menos la imagen de lo que imaginamos que somos, queda sujeta a la capacidad de obtener o tener.

Es relativamente simple de comprender que en un mundo de cambios tan acelerados todas las “formas” materiales, emocionales y de pensamiento se vuelven obsoletas con marcada rapidez. De este modo el mundo de las “formas” es claramente transitorio y de esta manera nos encontraremos en poco tiempo buscando nuestra identidad en alguna nueva forma, la mayoría de las veces con bastante ansiedad (estrés) y algunas de las veces con angustia.

Desde nuestra observación consideramos el estado de felicidad al que todo ser humano aspira como superior cuando en su cometido anhelamos la Paz. En este sentido redefinimos la aspiración a la felicidad como una resultante de la Paz vivida en nosotros y practicada con los otros. La Paz es en primer término Paz Interior.

La Paz Interior sólo puede surgir de la convicción que los actos que realizo, el estado en que vivo responde a lo que en verdad soy. Es allí cuando la autoestima, la auto valoración, es decir el juicio que realizamos de nosotros mismos, se transforma en aceptación, en amor a si mismo. Surge la verdadera Paz. Se traduce en reconocer y valorar el Ser único e irrepetible que Soy.

En este nuevo anclaje lo que hacemos, obtenemos o logramos adquiere un valor diferenciado. No se define en ello lo que somos. Lo que somos es decir el Ser, no busca obtener haciendo, sino que anhela impregnar el hacer.

Es sólo bajo estas circunstancias cuando decidimos modificar “lo que tengo que hacer” o “lo que me conviene hacer” eligiendo: Querer lo que hago!!!

Guillermo Rodriguez




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