lunes, 3 de agosto de 2009

TENER O SER - ¿Cómo define la sociedad la identidad individual?

¿Cuál es el precio que se paga para obtenerla?

Desde Metainteligencia consideramos la respuesta a estas preguntas como relevantes a la hora de evaluar cuál es la calidad de vida por la que estás trabajando o cuál es el bienestar que impregnas en lo que haces a diario.

Ensayemos algunas probables respuestas a través de las siguientes reflexiones:

Los seres humanos en el siglo XXI nos encontramos realizando esfuerzos denodados para confirmar el sentido de lo que somos a través del Tener. La sociedad nacional y global afirma que alcanzarás cierto grado de realización a medida que cumplas los “sueños” y obtengas aquello que deseas tener o que se configura como apropiado a tu nivel socio económico. Si alcanzas ciertas metas o si obtienes aquellos bienes que te propones o proponen sentirás cierto grado de felicidad, podríamos decir resumiendo: te sentirás bien.

Si en cambio no alcanzas o no logras los bienes o metas te sentirás mal.

el_enemigo_en_el_espejo, quien soy, mirror

Lo que sentimos, es decir nuestros sentimientos, aquello que experimentamos como indicadores de lo que nos satisface o no nos satisface, se moverán de un extremo al otro.



Se moverán desde el andarivel del bienestar al andarivel de la frustración. Una suerte de cambio casi constante a través de la pista de atletismo que será un correlato dependiente con el éxito que “tenemos u obtenemos”. Tener u obtener alguna “forma” material, emocional o de pensamiento se puede transformar en confirmación, en validación para aquello que creemos ser.

Nuestra autoestima, es decir nuestra propia validación, aquello que confirma lo que somos o al menos la imagen de lo que imaginamos que somos, queda sujeta a la capacidad de obtener o tener.

Es relativamente simple de comprender que en un mundo de cambios tan acelerados todas las “formas” materiales, emocionales y de pensamiento se vuelven obsoletas con marcada rapidez. De este modo el mundo de las “formas” es claramente transitorio y de esta manera nos encontraremos en poco tiempo buscando nuestra identidad en alguna nueva forma, la mayoría de las veces con bastante ansiedad (estrés) y algunas de las veces con angustia.

Desde nuestra observación consideramos el estado de felicidad al que todo ser humano aspira como superior cuando en su cometido anhelamos la Paz. En este sentido redefinimos la aspiración a la felicidad como una resultante de la Paz vivida en nosotros y practicada con los otros. La Paz es en primer término Paz Interior.

La Paz Interior sólo puede surgir de la convicción que los actos que realizo, el estado en que vivo responde a lo que en verdad soy. Es allí cuando la autoestima, la auto valoración, es decir el juicio que realizamos de nosotros mismos, se transforma en aceptación, en amor a si mismo. Surge la verdadera Paz. Se traduce en reconocer y valorar el Ser único e irrepetible que Soy.

En este nuevo anclaje lo que hacemos, obtenemos o logramos adquiere un valor diferenciado. No se define en ello lo que somos. Lo que somos es decir el Ser, no busca obtener haciendo, sino que anhela impregnar el hacer.

Es sólo bajo estas circunstancias cuando decidimos modificar “lo que tengo que hacer” o “lo que me conviene hacer” eligiendo: Querer lo que hago!!!

Guillermo Rodriguez




1 comentario:

Alberto Barbero dijo...

La pregunta, por lo tanto, es ¿Quién soy?
¿Cómo llegar a responderla?