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lunes, 29 de marzo de 2010

Alto Rendimiento en el Desempeño Organizacional

Al formular este artículo afirmamos que es posible trasladar el concepto “alto rendimiento”, que generalmente proviene del campo deportivo, a la práctica laboral. Para facilitar esta apropiación se requiere contestar la pregunta ¿Qué significado le atribuimos al “alto rendimiento”? Algunos de nosotros podríamos relacionar el alto rendimiento con ideas tales como: - Trabajar más y mejor - Ser muy eficiente - Obtener mayor resultado comparándonos con otro Dichas ideas provienen de las prácticas que observamos en los entrenamientos de personas u equipos que desarrollan actividades deportivas o culturales (aquí ya surge una extensión del concepto) de alta competencia, ejemplos de ello son: los tenistas, remeros, bailarines clásicos, nadadores, trapecistas, equipos de fútbol, rugby, básquet, etc, etc. Todos ellos se inscriben en el paradigma que propone: “jugar el juego cada día mejor”. Se requieren competencias técnicas y habilidades. Algunas son naturales, producto de dones y talentos recibidos con los cuales podremos acceder a ciertas metas u objetivos. Así se segmentan diferentes categorías de competición para cada actividad. En el futbol, por ejemplo, las categorías se nombran con las letras A,B, C o D. Con esta observación apreciamos que es posible obtener el campeonato de la categoría C con un desempeño de alto rendimiento. Sin embargo, este alto rendimiento de la categoría C no alcanza para ser competitivo en la categoría A.

Otra comparación que nos parece válida es el caso de los deportes amateur que se profesionalizan, el rugby es un caso enigmático. ¿Puede un equipo de rugby amateur alcanzar el Alto Rendimeinto? ¿Es el Alto Rendimiento sólo una característica de los llamados “profesionales”?
Nuestra opinión es que un equipo amateur puede alcanzar el Alto Rendimiento y que este no es patrimonio de los equipos o actividades profesionales.
De esta manera postulamos que  “alto rendimiento” es un concepto válido para desarrollar en todas las personas, incluso si nuestra opinión caminara en un sentido diferente al enunciado –y lejos estamos de ello- podríamos caer en la exclusión de personas con capacidades diferentes. Más importante que el desarrollo a máximo potencial de las competencias técnicas o de competencias algunas naturales y otras adquiridas (aprendizaje en la vida o en las universidades), es el desarrollo de las competencias genéricas. Estas últimas corresponden al área menos mesurable de las personas, son las actitudinales. También conocidas como vitales y mentales. Refieren a los hábitos de  acción y pensamiento. Algunos los denominan “mentalidad ganadora” “buena onda” “espíritu de lucha”, etc. Estas dimensiones humanas pueden elevar el rendimiento si dichos hábitos son buenos, es decir, conducentes con el propósito. Cuando se practican de manera sostenida o perseverante conducen a la práctica de virtudes o, de lo contrario pueden deformar el rendimiento si dichos hábitos son malos, es decir no conducentes con el propósito, convirtiéndose de esta forma en vicios. Quien o quienes deciden robar un banco pueden hacerlo con competencias técnicas (conocimientos), metas y objetivos bien claros, asimismo contar con actitud vital y mental (hábitos de acción y de pensamiento) que les permita llevar adelante la acción incluso con éxito, sin embargo no estarían utilizando el concepto de “alto rendimiento” con el cual nos identificamos. Se hace necesario convocar a la Conciencia. Cuando comenzamos a observar las consecuencias de nuestros actos, incluso de nuestros pensamientos aparece el sentido – órgano de la Conciencia- que nos conduce más allá de lo que está bien, nos apropia de lo que es correcto. Aquello que corresponde. Todos los seres humanos actuamos motivados por valores, nos mueve lo que valoramos, incluso sin distinguir si los valores contienen aprobación o rechazo moral. Al mismo tiempo existen actos que fundamentamos de manera ineludible cuando los apoyamos en principios universalmente aceptados, principios atemporales. Los principios a los que nos referimos son los que podríamos llamar: valores de la Conciencia. Son los que promueven el bien común, la libertad, el respeto, la justicia, la integridad, la contribución, la honestidad, el servicio.
Percibimos de manera más clara cuales son estos principios al vincularlos con lo que nos gusta que los demás practiquen con nosotros, con la forma en que deseamos ser tratados por otros. Cuando la Conciencia aparece, se enciende el faro, aparece la luz que guía nuestros actos y es así que nos acercamos al “alto rendimiento”. Este es el Alto Rendimiento que buscamos aplicar en el desarrollo organizacional para optimizar los resultados. Resumimos lo expuesto en el siguiente cuadro 
Como se desprende del cuadro entendemos los resultados como el conjunto integrado por las tareas que implementamos, la calidad de las relaciones que construimos y el desarrollo del si mismo. Esta mirada supera el enfoque individual, busca proyectarse en el conjunto o sistema organizacional y convertirse en cultura.
Con este paradigma los resultados pueden denominarse “abarcativos” y como tal “impulsores y receptores”. Al considerar la tarea de manera tridimensional (tarea individual, tareas de coordinación y tareas de reflexión y aprendizaje) ampliamos la zona tangible o “hard” de la función empresaria (metas, objetivos, acciones) para complementarla con la zona intangible o “soft” que busca desarrollar las competencias genéricas de la persona y la organización (hábitos de pensamiento y acción).
La resultante de este nueva Cosmovisión es la observación Consciente que proviene del estado de integración de la Conciencia individual y organizacional.
Esta aplicación resulta más atractiva cuando podemos aplicar la fórmula del mayor receptáculo de riqueza empresaria, el Capital Humano (CH).
Dicha fórmula se expresa CH = (Competencias + Compromiso) x Conciencia.
Al realizar un análisis de los factores intervinientes podemos observar el impacto que sobreviene cuando el factor Conciencia disminuye o tiende a cero. El resultante se ve fuertemente afectado.
Por el contrario si el estado Consciente de la persona física y jurídica se eleva, actúa como Multiplicador de Valor aunque las competencias y el compromiso se mantengan constantes. Cabe entonces preguntarse ¿cómo intervenir para maximizar los resultados? ¿Lo hacemos sobre las competencias técnicas y sobre las genéricas buscando entrenamiento intelectual, más formación y actualización? ¿Desarrollamos habilidades genéricas que eleven el compromiso vital y actitudinal?
Para avanzar en la respuesta a estos interrogantes que de ninguna manera son excluyentes veamos los componentes de la fórmula una vez más: todas las competencias (técnicas o genéricas) están directamente relacionadas con las habilidades y el conocimiento, estas capacidades se co-relacionan con las Inteligencias Física y Mental de las personas respectivamente.
El compromiso es un derivado de la convicción y esta se encuentra relacionada con la Inteligencia Emocional. Por último la Conciencia se deriva de la motivación trascendente y esta íntimamente ligada a la Inteligencia Espiritual.
Cuando estas cuatro capacidades (física, mental, emocional y espiritual) se hacen presentes nos encontramos en el paradigma de la persona completa (ver Fig. 1.1 abajo al lado derecho). De lo contrario cuando alguna de ellas no se moviliza (por omisión, desconocimiento o indiferencia) caemos sin saberlo en el paradigma de la persona incompleta (ver Fig. 1.1 lado izquierdo).
En ambos cuadros se detallan las principales características de estas posiciones. Uno u otro camino se convierte en cultura personal y organizacional. Analicemos este devenir de manera ascendente en el diagrama.
En relación con el paradigma que percibimos en el medio ambiente se asientan nuestros Modelos Mentales (lenguaje, cultura de contexto, historia personal y biología), inmediatamente los valores que sostenemos. Estos, como hemos señalado más arriba se encuentran directamente relacionados a la manera en que percibimos e interpretamos el mundo. La resultante de las interpretaciones genera en todos nosotros -e insisto- en el nivel organizacional, respuestas emocionales que se traducen en comunicaciones. Con estos criterios surgen a diario las respuestas condicionadas a los paradigmas que sostenemos y con ellos alcanzamos los logros.
La calidad de dichos logros, en ocasiones denominado éxito o fracaso, estará directamente ligado al proceso y este, al paradigma desde el cual se opera.
Jugar el mismo juego cada día mejor o más de lo mismo pero mejor, es un camino. Aprender a jugar nuevos juegos representa un abandono de la zona de confort que requiere paradigmas diferentes. Cabe entonces preguntarse ¿Cómo se hace? ¿Son nuevas competencias? La respuesta es no.
Se trata de “despertar” ¿A que? Al uso de Todas las capacidades humanas y en particular la Conciencia, la quietud, la única verdadera Inteligencia, la Fuente desde donde lo inmanifiesto se hace manifiesto.
Es fácil observar como las organizaciones luchan a través de sus gerentes de Recursos Humanos por acelerar los beneficios mediante la vía de consolidar el “paquete competitivo”, formado por la hélice: Competencias + Compromiso, le llamamos a ello “agregar valor”. Son como ya hemos mencionado tres inteligencias en desarrollo: la física (habilidad), la mental (conocimiento) y la emocional (compromiso). El uso o destreza en la aplicación de estas tres dimensiones define un hábito eficiente: hacer las cosas bien. Significa lograr hacer las cosas bien aunque aún sin mirar las consecuencias de dichos actos.
Es alcanzar el éxito sin medir el costo.
Vale la pena aclarar que no se trata de una mirada con tinte sólo moral, se busca detectar si por este nuevo camino la capacidad de generar otros resultados se incrementa, o si por el contrario se continua apegado a la “deriva de los resultados”. La deriva es una práctica que consiste en mirar el pasado y buscar predecir el futuro. Nuestra propuesta pretende abandonar el estímulo de predecir futuro reemplazándolo, por el entusiasmo de Crear Futuro.
Sólo cuando adicionamos Conciencia o desplegamos Inteligencia Espiritual es cuando alcanzamos un hábito Efectivo.
Alcanzar efectividad significa alcanzar el éxito que esta más allá del éxito.
                      

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viernes, 26 de febrero de 2010

Las emociones y sus efectos en el trabajo

¿Cómo inciden las emociones en la efectividad de nuestra tarea? ¿Cómo surgen? y ¿cuáles son las respuestas más favorables?

Plantearnos estas preguntas significa que previamente hemos detectado, hemos sido conscientes, de la presencia de las emociones y de su impacto en nuestro comportamiento.
Detectar que estamos alegres, entusiasmados, ansiosos, tristes, con bronca o apesadumbrados, desmotivados, melancólicos, etc, etc, representa un grado de autoobservación poco común en las personas.
En términos generales los seres humanos experimentamos las emociones, las actuamos y luego, cuando estamos en condiciones más apropiadas, reflexionamos sobre lo realizado.
De esta forma, evaluamos o somos evaluados, acerca de la efectividad con que llevamos adelante los acontecimientos y como consecuencia los resultados que hemos obtenido.
Ampliando esta perspectiva podemos afirmar que muy pocas personas se encuentran entrenadas para deducir el origen de sus emociones. Detectarlas, observarlas y elegir las respuestas representa un símbolo de autodeterminación que incrementa nuestra efectividad en las tareas que desempeñamos.
Las siguientes preguntas nos orientan sobre la clase de consciencia que poseemos sobre nuestros diálogos internos, es decir, los tipos de pensamientos o voces que la mente propone.
¿Qué siento en este momento? ¿A qué se debe que estoy sintiendo ansiedad? ¿La ansiedad que vivo es producto de una expectativa? ¿Qué expectativa poseo sobre el resultado futuro?
Mayoritariamente las personas no realizan estos cuestionamientos. Sus reflexiones se focalizan en la acción o reacción que cada emoción sugiere, es decir: si sentimos tristeza la vivimos, la experimentamos, produciendo un resultado que podríamos llamar “entristecido”, del mismo modo los resultados pueden verse influenciados por broncas previas alterando las relaciones humanas y creando tendencias de comportamiento distorsionado.
Para poder mejorar significativamente nuestro bienestar emocional, es clave un entrenamiento, una observación regular de las mismas, el desarrollo de la consciencia que permite darnos cuenta del movimiento en nuestro interior. El entrenamiento que conlleva un conocimiento o alerta consciente de las emociones que experimentamos, representa un avance significativo en el auto conocimiento y el desarrollo de habilidades conducentes para elevar la capacidad de respuesta efectiva en nuestro trabajo.
Guillermo Rodriguez
Otros links relacionados:
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martes, 2 de junio de 2009

Video: ¿Cómo se aplica la Metainteligencia al Negocio?

Metainteligencia aplicada el mundo de los Negocios. ¿Cómo aplicar la Inteligencia Espiritual al mundo empresarial? Diferenciación entre la Eficacia y la Eficiencia y entre lo Conveniente y lo Correcto. ¿Cómo manifestar nuestro verdadero aporte?

Profundización del concepto de Stephen Covey acerca de resultados empresariales (los huevos de oro) y la capacidad de producción (la gallina de los huevos de oro).

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miércoles, 22 de abril de 2009

El líder eficaz y su realización humana

En el mundo de los negocios:
¿Es posible ser eficaz y al mismo tiempo promotor de Paz, Armonía y Amor?
Al plantearnos una pregunta de esta amplitud se desprende casi inmediatamente, la controversia en la que nos desplazamos diariamente: ¿es el contexto el que nos configura o somos llamados a configurar el contexto?
Muchas opiniones coincidirán en afirmar que en general, el contexto nos condiciona. Brota así la adaptación de la personalidad a los diferentes entornos. Resulta sencillo en estas primeras pinceladas delinear los espacios por entre los cuales iremos construyendo la respuesta al cuestionamiento principal. Actuamos, es decir nos expresamos, de acuerdo al impulso de nuestra personalidad o, de acuerdo a la adaptabilidad que desarrollamos para lidiar con el entorno en que nos encontramos.
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Nuestra personalidad parece expresarse de manera diferente según el día de la semana, el horario, si se trata de esparcimiento, trabajo, reunión con amigos, rito religioso, etc. Quienes nos observan podrían emitir comentarios tales como: “los viernes se lo ve mejor”, “hoy tiene cara de lunes”, “no se le puede hablar hasta después del desayuno”, “tratemos que la reunión sea después del almuerzo así su ánimo mejora”, “dejemos los aspectos personales fuera del trabajo”, “tratemos de no llevar el trabajo a casa todo el tiempo”, “necesito estar solo y en silencio aunque sea por un rato”, etc.
De esta manera se configuran espacios más relajados o expansivos que otros. “Necesito estar en casa para relajarme”, podría ser una expresión de uso popular. Distinguimos espacios donde sentimos que podemos abrirnos y compartir, a diferencia de espacios donde es conveniente protegerse o resguardarse. Se configuran así modelos mentales que incrementan los condicionamientos externos con condicionamientos adaptativos individuales.
Tendemos a cuidar la imagen pública, es decir, la imagen que nos parece será conducente al medio. Aquella imagen que será aceptada, apreciada, reconocida o destacada.
De alguna forma apreciamos que el cuidado de la imagen pública también conocido como “el qué dirán” contribuirá a nuestra efectividad. Culturalmente hemos aprendido que es “natural” que mi mundo interno permanezca oculto a la mayoría de las personas con que me relaciono, “no es conveniente que te des a conocer con cualquiera”, se escucha decir. “Pueden dañarte o deteriorar tu imagen” es otro tipo difundido de recomendación protectora.
En otras palabras, ser “transparente” puede convertirse en un calvario en cambio de un beneficio. A consecuencia de estas experiencias nos convertimos en seres que mutamos nuestras capacidades humanas. Abandonamos la interioridad como riqueza que se comparte y nos concentramos en mantener los esfuerzos que se requieren para sostener las corazas con que defendemos nuestra imagen pública.
¿Cuál es el resultado de tamaña sumisión?
Nos resignamos a imaginar que existen espacios donde la Paz, la Armonía y el Amor son posibles y otros dónde la práctica de estos principios es casi imposible. Esta sapiencia existe mayoritariamente en el ámbito laboral de nuestros días.
Es resignación que se convierte en cultura social y es válida tanto para empleados, como jefes, gerentes, directores o accionistas. De la única forma que se justifica semejante sacrificio, representado por la renuncia a lo único que nos interesa en verdad (Paz, Armonía, Amor) es el precio que me pagarán, el precio que exigiré o con el que me conformaré según sea la época. Cabe entonces reflexionar acerca del precio que le exigimos a nuestro empleo, a la empresa, al capital. ¿Qué calidad y cantidad de jugo tendrá que proveer esta naranja? Es la clase de conversación que sin expresarse formalmente se ventea en los ambientes laborales.
Se configuran contextos de extracción y no de contribución. Así se definen muchísimas inversiones de la nueva economía.
Se vislumbra por medio del relato que la imposibilidad de una determinada práctica termina por impulsar otras. A falta de Paz, Armonía y Amor ¿qué prácticas surgen en esos entornos? Las contrapuestas quedan representadas por el estrés, el desencuentro o la pérdida de la confianza y la división. División que es contrapartida a la Unión. Una Unión que sólo se abastece en el Amor.
Luego de esta detallada y al mismo tiempo sintética descripción del fenómeno parece necesario “virar” abruptamente para hacernos cargo de la afirmación que sostenemos: Sin Paz, Armonía y Amor destruimos valor, tanto organizacional como personal.
¿Estamos entonces en condiciones de promover otras alternativas?
¿Cuál sería el cambio que es necesario implementar?
Abandonar el culto de la personalidad iluminándola, es decir llevando a la cotidianeidad lo profundo que nos configura, un despertar que revalorice aquello que en verdad somos, un despertar que deje ver la dimensión humana que se manifiesta cuando dejamos de sostener las apariencias. Este es el sendero que propiciamos.
No estamos recomendando un reemplazo del cuidado de la imagen con formalismos de “con o sin saco y corbata” o “casual de día viernes extensivo a la semana”. Proponemos incentivar la expresión de la riqueza que se anida en lo profundo de lo que somos. Buscamos promover la cultura que nos mantiene conectados en todo espacio sin ninguna necesidad de aparentar para obtener, esta cultura que entrelaza el Ser en el quehacer.
Este cambio se fundamenta en la explosión de nuestra interioridad que se irradia en el mundo exterior potenciando –sin pretenderlo- todas las acciones que desarrollamos. Vale la pena citar aquí las palabras de Lao Tzé: “el que vence a sus enemigos es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso”.
La integridad, la coherencia, la práctica de las virtudes humanas fundamentales como la prudencia, la justicia, la fortaleza y la perseverancia se convierten en indicadores que señalan la Presencia que todo lo ilumina y que vive en tu interior.
Es Paz, Armonía y es Amor. Sólo tú puedes manifestarlo, animándote, viviendo de una manera que valga la pena. Esta es Efectividad Pura.
Guillermo Rodriguez

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martes, 7 de abril de 2009

“El Entusiasmo ¿de dónde se extrae?”

En estos tiempos de constantes noticias negativas, cada uno está pasando por desafíos personales y profesionales intensos con mayores o menores dificultades, algunos de nosotros con emprendimientos propios nos encontramos reflexionando y diciendo “hago lo posible para salir adelante, hacer mi aporte, ¿pero de dónde sigo sacando las ganas, parece que casi todo va para atrás?”

De alguna manera en este pedregoso camino de experiencias personales imaginamos que encontraremos la respuesta para sostener la energía que nos provee de entusiasmo por diversas partes, buscamos incesantemente y no frenamos hasta que un fracaso o un fuerte dolor nos aparece casi sorpresivamente. Es más o menos de esta forma que aprendemos a percibir y darnos cuenta que no encontraremos la fuerza vital que sostiene nuestra motivación allí afuera; en el mundo exterior.

En ciertas ocasiones se enciende una luz y encontramos una palabra de aliento, una idea inspiradora, un nuevo empuje pero sólo se afianza si esa palabra o idea resuena con “algo” que está dentro nuestro.

Cabría entonces preguntarnos: ¿Qué clase de potencial yace en nuestro interior que tal vez no estemos utilizando plenamente? ¿qué ventajas resultarían de su aplicación? ¿qué clase de impedimentos tengo que me siento tal vez frenado para aplicarlos?

Estas preguntas nos llevan a indagar acerca de nuestro bienestar y del compromiso en la tarea cotidiana. ¿Cuánto de nosotros, que porcentaje del potencial personal, involucramos en el trabajo? ¿20%, 50%, 90%? ¿Conocemos nuestro verdadero potencial? ¿Conocemos cómo aplicar las 4 capacidades más importantes: la capacidad o inteligencia mental, corporal, emocional y la espiritual?

Para renovar nuestras energías, vitalizar los proyectos y emprendimientos se requiere retirar el foco de la atención en el mundo exterior e ir descubriendo la motivación intrínseca: ¿qué aspectos deseo conservar o resguardar que me apasionan en este proyecto? ¿Qué amo hacer? ¿Cómo aplicar mis dones y talentos para el beneficio de un propósito mayor?

La motivación en nosotros – y también en quienes nos acompañan- surge al conectar los propósitos internos y externos, al conectar lo personal con aquello que no necesariamente conocemos pero que va más allá de la individualidad, algo que nos trasciende, que se convertirá en nuestro legado.

Es a partir de estas indagaciones que se brinda el espacio, se logra reconocer el verdadero sentido de nuestros esfuerzos, aquello que nos hace decir: Si, vale la pena!!! Es lo que convierte las acciones de seres ordinarios en actos extraordinarios. Si, efectivamente es eso lo que necesitamos, es despertar de verdad a lo que somos y desde allí convertirnos en la fuente de inspiración para los propósitos que llevamos adelante. Seguimos los pasos del poeta Jalil Gibrán que nos dice “El trabajo es amor hecho visible”.

Es en estos momentos de pura Inspiración, sin Escasez y plenos de Abundancia, dónde el sentido del emprendedor se hace trascendente. De este modo la adversidad es una motivación adicional en nuestro camino de realización.

Johannes Uske y Guillermo Rodriguez

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miércoles, 25 de marzo de 2009

¿Cómo se aplica en una organización la Inteligencia Espiritual?

En las organizaciones existe suficiente percepción de la diferencia entre hacer las cosas bien, una medida de la eficiencia y realizar lo correcto que es una medida de la eficacia. Sin embargo, aunque esta diferencia es percibida como un factor clave a la hora de discriminar crecimiento y desarrollo, la mayoría de las veces no es practicada. Poco se tiene en cuenta la sustentabilidad de la organización.

Recorriendo otro sendero. La eficiencia es la capacidad de generar resultados y, “buenos resultados”, parafraseando a Stephen Covey, los resultados estarían representados por “los huevos de oro” que la organización es capaz de obtener.
Todo empresario quiere obtener “huevos de oro”.

La eficacia es la capacidad complementaria que permite sostener “la capacidad de producir resultados”, parafraseando nuevamente a S. Covey la capacidad de producir resultados estaría representada por “la gallina de los huevos de oro”, y el estado de salud de la gallina será una medida de la capacidad para continuar produciendo resultados.

La Inteligencia Espiritual es la que nos proporciona el descubrimiento de quienes en verdad somos y a partir de allí el desarrollo de la creatividad que surge más allá del pensamiento.
Desarrollar las inteligencias es decir, sostener disciplina (física), visión (mental), pasión (emocional) y conciencia (espiritual) significa Potenciar el Capital Humano.

Sostenemos que toda organización es un conjunto de personas que Interactúan con un propósito específico: obtener resultados. La calidad de los resultados que han de obtener es directamente proporcional a la calidad de sus Interacciones y, dichas interacciones son proporcionales al desarrollo del Potencial Humano.
Responden a la ecuación:

CH = (competencias + compromiso) X Conciencia

Existe consenso en las organizaciones para determinar las competencias técnicas y genéricas de una persona para el cargo que se analice, igual análisis corresponde para el compromiso que se está dispuesto a volcar. Con estos dos factores descriptos se “agrega valor”. Sin embargo no surge como requerimiento una observación sobre el aporte de conciencia que esta incorporación representará en el conjunto organizacional.

Sólo la conciencia es capaz de proporcionar Humanidad a los actos Humanos. Es sólo a través de la conciencia que se “multiplica valor” elevando la calidad del pensamiento, adicionando sabiduría al conocimiento.

El Ser Humano es el único Ser capaz de manifestar lo inmanifiesto, de traer lo intangible al mundo tangible. Este proceso es medio de generación para la capacidad de producir resultados.
Esta capacidad que eleva la calidad del pensamiento llevándolo hasta la inspiración, habita en nuestro ser esencial, quien a su vez, se encuentra en permanente contacto con la Fuente Universal. La Inteligencia Espiritual es el portal de acceso a la Conciencia, a la Sabiduría.

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¿Cuáles son áreas de aplicación de la Metainteligencia en una organización?

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miércoles, 18 de marzo de 2009

Detalles de la Metainteligencia y Preguntas y Respuestas Frecuentes

· ¿Cómo se aplica la inteligencia espiritual en la organización?
· ¿Cuáles son áreas de aplicación de la Metainteligencia en una organización?
· ¿Qué es la Metainteligencia?
· ¿Cómo desarrollar una organización de manera Metainteligente?
· ¿Cómo se motiva a la gente?
· ¿Cómo aumento tanto la eficiencia como la eficacia en la organización?
· ¿Cuál es el sentido de mi aporte?
· ¿Cuál es la diferencia del aporte del valor de un liderazgo consciente a otro semi-consciente?
· ¿Cuál es la diferencia entre la Inteligencia Espiritual y la Inteligencia Emocional?
· ¿Qué es Conciencia?
· ¿Qué es riqueza?
· ¿Por qué vivimos en automatismo y no en un estado de plena conciencia? ¿Cómo podemos avanzar hacia allí?
· ¿Qué diferencia se manifiesta en la conducta humana en estado inconsciente?
· ¿Cuáles son los obstáculos para generar una organización de aprendizaje y finalmente una organización consciente?
· ¿Cómo crear un ambiente favorable, un contexto de confianza?
· ¿Cómo generar el escenario futuro deseado?
· ¿Cómo generar una visión compartida?
· ¿Qué son los Diálogos Apreciativos? ¿Cuáles son los beneficios de esta metodología de desarrollo organizacional?
· ¿Cuál es el conocimiento clave para empezar a usar el potencial humano a su 100%?
· ¿Cómo usar el tiempo con efectividad y planificar adecuadamente?
· ¿Cuáles son las causas de las emociones y pensamientos que consideramos negativos?
· ¿Qué es el Coaching?, ¿Cuáles son los beneficios del Coaching?
· ¿Cómo lograr el foco? Finalmente un sentido organizacional y personal

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