Mostrando las entradas con la etiqueta contribución. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta contribución. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de septiembre de 2011

Liderar con sospecha ¿es efectivo?

Un referente internacional en la promoción del desarrollo de la confianza organizacional es el conocido Stephen Covey. Es difundido el concepto que lleva su sello y dice: "la confianza es el cemento de las relaciones". Más recientemente su hijo, S. Covey Jr, un renombrado consultor que sigue la misión de su padre nos invita a profundizar en el mismo tema mediante reflexiones que consideramos vitales. 
Liderar con sospecha es una carácterística bastante arraigada en un sin número de personas, particularmente en Argentina escucho comentarios sobre esta situación que disparan lo que denominamos -siguiendo también a Covey- los tumores organizacionales. Nos referimos a:
La Crítica, la Queja, la disputa, la comparación y la competición.
¿Cuál es la relación entre un estado de sospecha y estos tumores? es que los mismos aparecen bajo condiciones específicas del entorno. Del mismo modo que las condiciones ambientales favorecen o no la proliferación de bacterias, así ocurre con la desconfianza. Podremos coincidir que hay directa relación entre desconfianza y actitud de sospecha. Es decir que cuando sospechamos de algo, lo que esta en juego es la confianza y que nos encaminamos hacia la desconfianza. En otras palabras, el cemento no es el adecuado para las relaciones y esto impacta en la efectividad personal y organizacional.
para profundizar en este pensamiento te recomendamos ver el siguiente video 

Leer más...

martes, 7 de abril de 2009

¿Cuál es la verdadera Crisis que vivimos?

Esta es una pregunta a la que damos una rápida respuesta.

Nuestra opinión consiste en definir la verdadera crisis como crisis de Inconciencia.

Al responder de este modo ingresamos también con acelerado impulso en el desafío de construir los fundamentos que conviertan esta opinión en válida.

Los humanos estamos en condiciones de acceder a diferentes niveles de revelación de la verdad. Son estados diferenciados de la Conciencia en la mente humana. Encontrar la Verdad se convierte en búsqueda intensa cuando logramos sospechar que de algún modo si la hayamos, esa Verdad nos hará libres y de esa libertad, brotará Paz.

En algunos de los niveles en que realizamos estas búsquedas alcanzamos a convertirnos en el sujeto que, sin saberlo, causa cierta interferencia para que la Verdad surja. La verdad puede así, tener un cariz superficial o cosmético. Otras veces, también por interferencia inherente a nuestra participación activa o pasiva puede transformarse en verdad tóxica.

Si la verdad fuese cosmética se dice que quien formula opinión o juicio esta “guardando las apariencias” o “cuidando su imagen”, en cambio, quién emite opinión de manera tóxica podría privarle a esa verdad del filtro necesario para que el receptor la incorpore o acepte. Conseguiría incluso, convertirse en una verdad rechazada.

¿Qué ocurre cuando definimos la Verdad como Profunda? Se requiere para su validación integrar otro estado de Conciencia.

Desde la programación neurolingüística o PNL se considera que la verdad profunda de las comunicaciones humanas la mayoría de las veces permanece oculta. Se parte del principio que al comunicarnos, debido al modelo mental individual, “deformamos la verdad” a través de mecanismos del lenguaje tales como: generalizaciones (“todo, siempre, nunca” etc.), supresiones (se procura resumir lo que se dice), áreas de ceguera (lo que desconocemos, los pormenores de la historia que relatamos), etc.

¿Qué nos lleva entonces a suponer que la afirmación Crisis de Inconciencia -sostenida más arriba- es una Verdad profunda?

Para responder se requiere ampliar el conocimiento acerca de lo que llamamos Conciencia. Popularmente expresamos que “una persona es consciente de… “, o “es inconsciente de…”, cuando se dio o no cuenta de algo. Cuando se aprecia que está atento o alerta de ese algo o acerca de esa situación. Así por ejemplo expresamos: esa persona no es consciente que me encerró con el auto, o que aún no pagó la factura, o que se está enfermando con esa manera de fumar, etc.

No “darse cuenta” es un estado de la inconsciencia, es decir de la falta de conciencia sobre esa situación u objeto. Más sencillo es deducir que si continúo “sin darme cuenta” en algunas situaciones tendré que pagar costos altos. Si prolongo las situaciones sin darme cuenta, por ejemplo: que me estoy acercando al fuego, el costo a pagar consistirá en recibir quemaduras en el cuerpo y, dependiendo del grado de la inconsciencia, esas quemaduras pueden dañar definitivamente los tejidos o incluso agravar el cuadro clínico.

Desde la mirada Metainteligente denominamos Conciencia a lo que en verdad somos, darnos cuenta o redescubrir quienes somos. Lo que somos también podríamos denominarlo Ser. Es, en este sentido, lo que compartimos con el resto de los seres humanos. El Ser es el espacio compartido por todos. Es donde estamos Presentes y nos sentimos unidos más allá de las apariencias. Somos capaces de reconocerlo, tenemos la sensibilidad para percibirlo y en general lo denominamos: Paz o Quietud. Paradójicamente es al mismo tiempo un espacio de Alerta profundo, también conocido como “estado Despierto”.

Afirmamos desde esa atención que la crisis financiera internacional o las crisis que se atraviesan en la sociedad global y/o local, son consecuencia de la Inconciencia que como seres humanos estamos experimentando cuando creemos que es posible vivir en la acumulación ambiciosa y desenfrenada sin pagar costos colaterales. Costos que aparecen cuando nos dejamos conducir por la codicia y el miedo, ambos, caras de una misma moneda. La Inconciencia de quienes somos.

Al confundir la identidad de quienes somos con lo que surge de aquello que obtenemos, logramos, o hacemos, dejamos rienda suelta a la astucia del ego (una deformación de la conciencia que se transforma en inconciencia). Desarrollamos e incentivamos la habilidad superlativa llamada astucia, picardía o viveza criolla que nos facilita para tomar o hasta hurtar los huevos de oro, en cambio de elevar el pensamiento con la sabiduría de la Conciencia y elegir asistir a la Gallina que es la que produce los huevos de oro. Es decir, cuidar la Capacidad de Producción de huevos de oro.

Cuando no atendemos a la Gallina (la capacidad de producir huevos de oro) caemos en Inconciencia y nos “distraemos”. Es esa forma de entretenernos o distraernos que incorporamos a lo largo de la vida y que poco a poco nos aferra a los diversos “espejitos de colores” que nos alejan de nuestras capacidades más elevadas.

De esta manera la sociedad local o global vive más próxima al egoísmo y el egotismo sin lograr imaginar que la Paz, el estado al cual todos aspiramos, se encuentra en el Altruismo. Así, quienes utilizan las leyes del mercado para con astucia -la inteligencia del ego- obtener más, y más aceleradamente, el resultado deseado (huevos de oro), atentan contra el mismo mercado destruyendo la capacidad de producir resultados (Gallina de los huevos de oro).

Muchas veces es el dolor y el sufrimiento asociado el que permite que “nos demos cuenta”, que salgamos de la Inconsciencia, que “nos caigamos del caballo”. Sin embargo no siempre el darnos cuenta o la desilusión que es otra forma de la Inconciencia produce transformación del comportamiento o cambio verdadero.

La mayoría de las veces los cambios son cosméticos y no profundos.

Son bien conocidas las iniciativas del micro crédito para personas en situación de pobreza que inician o buscan promover un micro emprendimiento, su primer promotor ha sido Muhammad Yunus a través del Grameen Bank. Por tal iniciativa este hombre de bien ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

¿Cómo es posible que una función que podría denominarse exclusivamente financiera, se traduzca en un instrumento de Paz?

Se traduce en Paz porque ese es el resultado de la aplicación Consciente de nuestras capacidades, es aquí cuando percibimos con claridad la frase de Plutarco (50 D.C.) “El cerebro no es un vaso a ser llenado, sino una lámpara a ser encendida”

Cuando repasamos cómo han funcionado estas iniciativas descubrimos –con cierta sorpresa- que en su aplicación masiva comienza a desvirtuarse el sentido primario:

“A nivel local, sin embargo, el fenómeno del microcrédito presenta características muy dispares. Las diferencias son muchas y van desde los montos otorgados o las tasas de interés cobradas a los prestatarios, hasta la tecnología utilizada, que puede pasar del crédito individual al de Bancos Comunales o a los Grupos Solidarios.

Las discrepancias también pasan por la motivación de los actores que intervienen; mientras que muchas de las iniciativas persiguen el ambicioso anhelo de Yunus de luchar por un mundo sin pobreza, otras tantas responden a intereses meramente económicos y cobran tasas muy por encima de lo necesario o gastan sus recursos y energías en sacar clientes a otras entidades, creando competencia en un segmento en donde debería primar la cooperación””

Fuente www.Claritas.org

Competir –en el mejor de los casos- es un verbo que moviliza la cultura de superar al otro como medio para superarme. Llegar a la meta antes que cualquier otro. Hacerme primero que nadie de los huevos de oro. Competir para alcanzar primero un logro, meta o zanahoria como si ésta fuese la única o la última que existe. Es un estado que nos focaliza en la escasez. Subyace y persiste el paradigma en el cual estamos inmersos. Es escasez lo que nos hace competir a varios por la misma zanahoria, es el tipo de cultura que deforma y deteriora el accionar humano.

En este andarivel peleamos por un pedazo de la torta en cambio de “preparar y cocinar una torta en molde más grande”, o simplemente, descubrir donde pueden existir otras tortas. En esta cultura lo que se desarrolla es la astucia creativa, pero cerramos o interferimos el acceso a la creatividad inspirada.

eye, ojo, Auge

Con astucia o picardía se imposibilita la conexión con la Inteligencia Universal que es fuente de toda inspiración humana.

En el otro andarivel se encuentran la cooperación y la contribución, acciones del “dar” que sólo pueden surgir del paradigma de la abundancia. Representan la manifestación de nuestro aporte personal u organizacional, ese tipo de aporte único e insustituible expresado por el contacto consciente con lo que en verdad Soy o Somos. La contribución o cooperación siempre reconocen y trasladan de manera implícita, la riqueza propia y la del otro u otros. Valorizan y se enriquecen con las dimensiones que sólo otros pueden entregar porque los demás, precisamente poseen en sus particularidades, en sus dones, los aportes que requerimos para el desarrollo. Surge la complementación, es abundancia de posibilidades, de creatividad, de inspiración, de manifestación humana. Es en este recorrido donde aparece con toda fuerza la Humanidad de los Actos Humanos.

La competencia junto a la comparación, la crítica, la disputa y la queja forman el quinteto de los más dañinos tumores organizacionales y sociales. Cuando estos males productos de la Inconciencia surgen, a cambio de desarrollar la Luz, incentivamos la sombra en las personas y estas sombras se instalan en las organizaciones o instituciones, sean con o sin fines de lucro, sean estas políticas, financieras, empresarias, sociales o sindicales; y así la deformación se traduce en enfermedad que termina en Crisis Social.

Enfermedad que es Crisis de Inconciencia.

Sólo a partir del recupero de la Verdad Profunda, de contactar lo que está por debajo de la línea de flotación de todo Ser Humano, de aquello que no se ve pero existe debajo de nuestras capas superficiales, es que estamos en condiciones de realizar lo que somos en Verdad y nos animamos a abandonar las máscaras, los personajes que nos mantienen en la verdad cosmética o la verdad tóxica.

Es de este modo que seres ordinarios alcanzan resultados extraordinarios. Es en Conciencia que se encuentra Sentido a lo que hacemos, desplegamos el Ser en el Hacer. Allí se hace presente el propósito interno (Ser) y el propósito externo (Hacer) en nuestro aporte personal y organizacional. De esta manera identificamos que la Fuente es agua Viva y reconocemos que es verdad Profunda.

La Conciencia es Fuente de valor Infinito y costo cero. Es abundancia.

Guillermo Rodriguez

Leer más...

miércoles, 4 de marzo de 2009

El Caos Financiero Internacional y el Liderazgo

Una mirada desde la Metainteligencia

Desde la comprensión que la Metainteligencia nos proporciona acercamos en este artículo una observación de las causas que provocaron la actual crisis que ha llevado al colapso a las Instituciones Financieras en los principales mercados del mundo, como así también, las reacciones posteriores en el comportamiento de las bolsas y la economía real – léase en este último caso - reacción del consumidor frente a la incertidumbre.

Buscamos al mismo tiempo generar reflexión acerca de si el mismo principio, se encuentra arraigado en las organizaciones del trabajo, de manera que constituya una posibilidad de aprendizaje. A través de nuestras investigaciones concluimos que existe al menos una causa central que identificamos como especulación desenfrenada, esta se convierte en una reacción (respuesta a algún tipo de estímulo) que se convierte en metodología, en hábito, para reducir la incertidumbre. Surge así el vicio de la especulación desenfrenada.

Cabe entonces realizar un análisis algo más profundo que permita sostener esta hipótesis. Para ello diremos que es fácil reconocer que en el contexto de desarrollo económico en el que nos encontramos como aldea global, el miedo y la codicia aplicadas particularmente en las operaciones financieras y económicas parecen ser dos motores muy poderosos capaces de movilizar en uno u otro sentido las energías humanas. El hombre moderno busca por diversos medios reducir la incertidumbre. El hombre moderno en el ámbito laboral se asimila así a un pronosticador que busca predecir el futuro, “saber que es lo que ocurrirá” y así, según su capacidad para reducir la incertidumbre, también denominado “capacidad de resolver problemas” será gran parte del reconocimiento que reciba. Juegan paradójicamente el miedo a la incertidumbre y la motivación por recibir el “azúcar” del reconocimiento. Aparecen así las conexiones que el título propone para introducir el concepto Liderazgo.

Sin duda las acciones humanas que surgen como políticas empresariales, cómo es el caso que nos ocupa, nacen del liderazgo ejercido en ocasiones por un individuo/s o una/varias instituciones, sean estas económicas, financieras, políticas, etc. Más tarde, ciertos comportamientos adquieren rango cultural y así producen contagio como “modelo operativo”. De esta forma otros imitadores de dicho comportamiento se suman o nuclean bajo el lema “competencia de mercado” o bien, acciones para mantener la competitividad, la utilidad esperada, aporte de valor, etc.

Nacen y se expanden las exigencias especulativas que se encuentran motivadas más de las veces por la codicia, una conducta que busca acumular – a veces sin medir los costos- fundamentada en la escasez. Vea Ud. estimado lector, como se interconecta la codicia con una acción desenfrenada por reducir la incertidumbre que se dispara cuando percibimos que habrá escasez.
La escasez (madre del temor) en el mundo de los negocios acciona los mecanismos de percepción dirigidos a la acción: si no lo hacemos nosotros, otros lo harán. Si no vencemos, perderemos. Conviven dos mecanismos, uno de defensa y otro de ataque. Él de defensa se dispara si percibimos que no tenemos habilidades para superar la escasez, en cambio si interpretamos que estamos lo suficientemente capacitados (si percibimos que tenemos el poder suficiente) para resolver la escasez, probablemente el que se despierte sea el mecanismo de ataque, entonces mis políticas serán “agresivas”, sean estas de ventas,
cobranzas, inversiones, subsidios, salvatajes o cualquier otra.

La codicia otras veces deforma la competencia por medio de la ambición –madre de la ansiedad- generando emociones e interpretaciones que trastocan los medios con tal de alcanzar los fines, deformando el uso de la libertad responsable, transformándolo en libertinaje. Allí “todo es válido”, no se miden las consecuencias, o como nos señala Stephen Covey en “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” dejamos de cuidar la gallina de los huevos de oro, dejamos de atender la capacidad de producción, sólo ambicionamos los huevos de oro, los resultados. No estamos conscientes de las consecuencias. Aquí es donde cabe la similitud de lo que relatamos con los acontecimientos iniciales de las hipotecas suprime, relación entre entidades financieras, calificadoras de riesgo y deudores en varios países.

La codicia contiene un miedo, el miedo a no obtener todo lo que necesito o deseo (por ejemplo: bonus, incentivos). Asimismo encierra otro miedo mayúsculo. Este se dispara como modo de desinversión, huída especulativa, afectando todos los activos, sean estos financieros o productivos. Es el miedo a “perder lo acumulado”, aunque para ello sea necesario matar a la gallina de los huevos de oro. Ambas, la codicia y el miedo, con idéntica raíz han hecho nido en la especulación siendo esta una forma restringida de la capacidad humana. La especulación nunca será una inspiración a la creatividad que crea riqueza abarcativa.

Es aquí cuando desde la Metainteligencia observamos el estado de Inconciencia que nos aleja de nuestras capacidades más elevadas, la denominamos Inconsciencia Espiritual. Sólo cuando tomamos conciencia de quienes somos en verdad se produce el espacio donde la creatividad genera lo opuesto al miedo, es decir, el entusiasmo que hace “cima en las alturas” generando humanidad en los actos humanos.
Es sólo a partir de estas dimensiones que surge la contribución y la abundancia como contrapartida de la ambición y la escasez. La contribución es contraria a la ambición que se fundamenta en la escasez, es dar, dar de sí, movilizando la grandeza de las personas y organizaciones, alejándonos de la mediocridad (amiga de la escasez) que se cimienta en la especulación.

Allí es donde el Líder y su Liderazgo se asientan. La grandeza, el entusiasmo, la contribución. Ya no es necesario especular sino que se valora dar de si lo mejor, dar sin medida.
¿es esto posible? ¿qué condiciones se requieren?
Si, es posible a partir de descubrir nuestro sentido de aporte (único e irrepetible) que desde la Metainteligencia tomamos como definición de Líder.
Líder es aquel que ha deducido el sentido de su aporte, que como hemos dicho es “único e irrepetible”, al mismo tiempo definimos el Liderazgo como la capacidad que desarrolla el individuo para implementar dicho aporte personal. Así, desde la compresión Metainteligente cada persona se convertirá en un Líder en la medida que conozca, reconozca y desarrolle el sentido de su aporte. Quién en verdad soy. Es sólo así que los seres humanos somos capaces de abandonar la especulación, el miedo y la codicia. Es sólo así que estamos deseosos de contribuir al mundo con todo el entusiasmo de que somos capaces.

El Líder, quizás alguien anticipado en “darse cuenta” se convertirá en un facilitador para que ese descubrir se cristalice en luz para otros, convirtiéndose en Líder de Líderes lo que llevará a las personas y organizaciones al desarrollo de su máximo potencial, en ocasiones confundido con cierto resultado.

Guillermo A. Rodriguez

Entrá en www.metainteligencia.com para obtener más detalles.

Leer más...